martes, 2 de mayo de 2017

¿Vale la pena sufrir por alguien?

Algo que me sorprende es la capacidad que tenemos para sufrir, y aguantar por amor los desprecios de la persona supuestamente amada.
¿Qué necesitamos o qué nos hace falta, para estar aferrados a alguien que sabemos no nos conviene?
¿Qué en nuestro interior nos motiva a no dejar ir a alguien que su sola presencia nos lastima, y hace que perdamos poco a poco nuestra propia identidad y autoestima?

EL AMOR VERDADERO LIBERA, NO TE HACE ESCLAVO DE LA VOLUNTAD NI DEL ESTADO DE ÁNIMO DE LA OTRA PERSONA. EL AMOR VERDADERO TE HACE SER TÚ, Y TE LLEVA A LIMITES INIMAGINABLES. TE IMPULSA A DAR LO MEJOR DE TÍ, NO PORQUE TENGAS A LA OTRA PERSONA A TU LADO, SINO PORQUE ESA PERSONA TE AYUDA A DESCUBRIRTE

¿VALE LA PENA SUFRIR POR ALGUIEN?

Cuentan que una bella princesa estaba buscando esposo. Aristócratas y adinerados señores, habían llegado de todas partes para ofrecer sus maravillosos regalos; joyas, tierras, ejércitos y tronos, conformaban los objetos para conquistar a tan especial criatura.
Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo, que no tenía más riqueza que amor y perseverancia. Cuando le llegó el momento de hablar, dijo:
- Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que la que llevo puesta. Esa es mi dote...
La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar:
- Tendrás tu oportunidad: si pasas la prueba, me desposarás.
Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando, la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena. Todo iba a las mil maravillas, incluso algunos optimistas habían empezado a planear los festejos.
Al llegar el día 99, los pobladores de la zona, habían salido a apoyar al próximo monarca. Todo era alegría y fiesta, hasta que de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la joven princesa, se levantó y sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.
Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño lo alcanzó y le preguntó:
-¿Qué fue lo que te ocurrió?... Estabas a un paso de lograr la meta... ¿Por qué perdiste esa oportunidad?... ¿Por qué te retiraste?
Con profunda consternación, y después de derramar algunas lágrimas, contestó en voz baja:
-Si ella no me ahorró un día de sufrimiento... Ni siquiera una hora, es porque no merecía mi amor.

El merecimiento no siempre es egolatría, sino dignidad.

Cuando damos lo mejor de nosotros mismos a otra persona, cuando decidimos compartir la vida, cuando abrimos nuestro corazón de par en par, y desnudamos el alma hasta el último rincón; cuando perdemos la vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, cuando reconocemos nuestros errores, pedimos perdón e intentamos con todas nuestras fuerzas ser mejores...

al menos merecemos comprensión.

Que se menosprecie, ignore, olvide o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración o, en el mejor de los casos, desinterés o ligereza.

Cuando amamos a alguien que, además de no correspondernos, desprecia nuestro amor y nos hiere estamos en el lugar equivocado.

Esa persona no se hace merecedora del afecto que le prodigamos.

La cosa es clara: si no me siento bien recibido en algún lugar, empaco y me voy.
Nadie se quedaría tratando de agradar, y disculpándose por no ser como les gustaría que fuera.

No hay vuelta de hoja: en cualquier relación de pareja que tengas, no te merece quien no te ame, y menos aún, quien te lastime. Y si alguien te hiere reiteradamente sin "mala intención", puede que te merezca, pero no te conviene.

Retirarse a tiempo, con la satisfacción de haber dado lo mejor de nosotros mismos ¡no tiene precio!


¡ANIMO... ESFORCÉMONOS POR SER FELICES! 
MARUESVA

domingo, 4 de diciembre de 2016

¿Saber entender que ha llegado el momento de separarse?

Resultado de imagen para como separarte de tu pareja sin sufrir

Muchas parejas tienen problemas con frecuencia y se acostumbran a vivir bajo el conflicto por lo que a veces no distinguen entre una crisis o la verdadera necesidad de separarse.
Podemos decir que una pareja deja de serlo cuando la relación empieza a convertirse en amenazante e insatisfactoria, cuando se pierde la intimidad y el respeto por sí mismos; comienzan a preocuparse por lo que falta en la pareja, centrándose en observar lo negativo y las necesidades que no están cubiertas.
Cuando la pareja pierde el horizonte y siente que pierde razones para seguir con la otra persona, se inicia ese proceso de deterioro del amor que para muchos concluye en la ruptura.

Existen otros aspectos que nos indican que la relación está desgastada y que, en muchas ocasiones, son la causa de una ruptura de pareja. Indicativos de que la relación de pareja ya no es tal:

Cuando los tres elementos de la pareja: el yo, el tú y el nosotros no participan de una interacción dinámica y equilibrada. Cuando uno de ellos ahoga la posibilidad del otro.

Cuando el amor muere por falta de nutrientes. Las parejas se dejan llenar de obligaciones y no encuentran la manera de alimentar sus expresiones amorosas.

Una de las primeras manifestaciones del desamor es la pérdida de contactos corporales. (contacto visual, dejar de mirarse con ternura, con aprobación, con agrado, las caricias se vuelven mecánicas y obligatorias, los besos dejan de ser profundos y se traducen en manifestaciones de saludo o despedida, las frases amorosas pasan al olvido).

La comunicación se vuelve confusa, agresiva, llena de suposiciones y malos entendidos. Cada uno adopta una postura que le impide establecer una expresión comunicacional sincera y abierta.

La mayoría de las parejas que terminan en separación no han logrado cumplir con las expectativas ni de sí mismo, ni del otro. Es probable que hayan idealizado cómo debe ser una pareja "perfecta" y han luchado inútilmente por obtenerla. Las parejas perfectas no existen, existen seres humanos cuya forma de actuar, de sentir, de emocionarse, de plantear la vida, es agradable para el otro; no tiene que ser igual al otro.


Cuando llega el desamor.

En otros casos, simplemente las parejas se desenamoran y se mantienen atrapados en una relación insatisfactoria por miedo a cambiar su estilo de vida, a la soledad y a tomar decisiones.
Pero una vez que dan el paso, muchos descubren que pueden superar los cambios, e incluso beneficiarse de ellos; que son perfectamente capaces de vivir solos y disfrutar de la compañía de uno mismo; que la ventaja de tomar sus propias decisiones es que antes de hacerlo te preguntas qué deseas y empiezas a escuchar tus deseos y necesidades, lo que te lleva a complacerte en cada gesto del día a día.

Al final, con este tipo de decisiones no solo valoras y practicas tu libertad y autoestima en esa búsqueda de tu felicidad sino que permites al otro que tenga la oportunidad de ser feliz y de cubrir las necesidades y deseos que en pareja no veía satisfechos.

Si después de analizarlo mucho, se llega a la conclusión de que no se está atravesando la crisis y si sientes que vuestra relación ha llegado a este punto en el que no hay ilusión por la relación y el solo pensamiento de estar juntos dentro de 10 años se ahoga, quizá sea el momento de ser sinceros y generosos con nosotros mismos para devolver la vida que nos están quitando.

Una ruptura no es el fin de la vida sino el comienzo de una nueva etapa en la que se tiene la oportunidad de perseguir nuestras ilusiones.
maruesva.

sábado, 3 de diciembre de 2016

¿Qué es amor?



¿Qué es amor?

¿Qué es amor? Difícil pregunta de responder, hasta hoy creo que nadie ha podido dar un preciso significado de tan enigmática palabra. Amor, un sentimiento, un deseo, un anhelo, una vida, una realidad, en fin son tantas las palabras que se ha intentado emplear para describir algo que para mí es indescriptible.

Amor para mi es lo más bello que a tu vida puede llegar, es querer, adorar, y en ocasiones sufrir, amor es lo más maravilloso que Dios pudo crear, experimentarlo es nacer, es vivir, es creer, es sentir una fuerza superior que te impulsa, te motiva, te da la alegría para seguir, es ternura inmensurable, es entregarte sin condiciones ni reservas, no es un sueño ni una fantasía, es una realidad, es el comienzo de un amanecer con su mirada y la oscuridad de la noche cuando deja de mirarte, en fin amar es simple entrega total.

Amar es vencer todo obstáculo que pudiera impedir experimentar este enigmático “sentimiento”, es dejar todo sin ir en busca de nada, amar es aceptar, reconocer errores, perdonar, interminable lista de cualidades que enreda la palabra amor, pero sin duda alguna, amar es vivir.

El amor no respeta fronteras, se adueña de todo, de la conciencia y hasta de tu forma de perder la razón, amar es compartir, amar es una inmensidad, es felicidad que en ocasiones dibuja sufrimiento, amar es alegrarme de su existencia, amar es libertad.

La palabra amar, es la mayor expresión de afecto que puedes ofrecer, es para mí lo más difícil de explicar y demostrar, una alegría incalculable, la luz que ilumina tu oscuridad, la fuerza que a tu alma da de poder en pie continuar.

Innumerables ocasiones son las que acostumbramos utilizar esta palabra sin ni siquiera estar seguros de lo que en su totalidad es, interpretándolo aun así como un sentimiento o quizá como un valor, pero a pesar de todo ello sigo convencido con mi propia definición de amor, llegando a concluir que amar es vivir.


maruesva



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